- ¿Sabes quien es el chico que salio con mi hija el otro día? – pregunto mi padre.
- ¿Por qué tendría que saberlo, John? – ese era Jake.
¡Maldita sea! Mi papá estaba interrogando a Jake, esto no me gusta nada, preferiría mil veces que me lo preguntara a mí.
- Vamos hijo – esta vez hablo Sam – Por la descripción que me ha dado John, ese chico es parecido a Agustín.
- ¿Por qué tendría que ser Agustín?
- Porque suena como él – dice Sam.
- Que voy a saber sobre los novios de Allison – respondió Jake, se quedo callado unos segundos – desde que la conozco nunca la he visto con algún chico – lanzo una pequeña risita.
- Jake, ya hemos hablado de ese tema – dice papá.
- Lo se, John.
- Desde que la llevaste con tus amigos, ella es diferente – dice Sam.
- ¿Cómo diferente? – quiso saber Jake.
- Esta más alegre – respondió papá – la noto con una mirada diferente – tomo aire – es como si estuviera enamorada.
Se quedaron en silencio, me moví un poco para ver sus caras pero al único que pude ver fue a Jake, que estaba concentrando su mirada en su botella de cerveza, aunque parecía un poco decepcionado.
- ¿Tienes miedo de que le hagan daño? – pregunto mi odiado hermanastro.
- Si – responde mi padre, en su tono de voz se podía notar un poco de tristeza o tal vez miedo.
- John, te prometo que mientras yo este a su lado nada malo le pasara – dice Jake con total sinceridad.
- ¿Lo dices en serio? – pregunto mi padre incrédulo.
- Claro que si, te lo debo, John. Has cuidado de mi madre todo este tiempo, de alguna forma tengo que pagarte todo lo que la has hecho feliz.
- Me alegro de escuchar esto, hijo – veo que papá se levanta de su lugar y se acerca a Jake para abrazarlo – Aunque Ali y tu no se lleven bien, tengo la fe de que cuidaras bien de ella.
- Lo haré.
- No permitas que la lastimen – ruega papá.
- Antes lo mato.
Jake dice tan en serio esas palabras, que por un momento temo por la vida de Agustín, pero vuelvo a respirar al pensar que con el chico que salgo jamás me hará daño, confió en él desde el primer momento.
- Voy a buscar otra cerveza – dice Jake.
Me recorre un escalofrío por la espalda, así que corro lo más rápido que puedo a la cocina y me paro en frente de la nevera y la abro.
- Pensé que dormías – escucho la voz de Jake desde el otro lado de la cocina. Siento sus pasos acercándose a mi – me das una cerveza – me dice al oído.
Otro escalofrío ataca mi cuerpo.
Cierro la puerta de la nevera de un golpe y me giro para mirarlo, estaba tan cerca de mí que podía sentir su aliento a cerveza, mire sus ojos celestes que brillaban como nunca y me miraban con tanta ternura.
¡Despierta Allison! – me dije en la mente.
- Puedes tomarla tú – respondí con el tomo de voz mas antipático que pude simular.
- ¿Aun estas enojada por lo del otro día?
- No.
Se dibujo una sonrisa en su rostro.
- Simplemente no existes para mi – comencé a caminar hacia la puerta.
- Pero viviremos juntos – dijo, me detuve de golpe y me gire para verlo.
- Eso pasara cuando Sam y papá se casen.
Me miro divertido.
- ¿Eso crees?
Puse lo ojos en blanco y luego camine hacia la sala principal donde estaba papá para enfrentarlo.
- ¿Cómo es eso de que viviremos juntos? – pregunte molesta.
- ¿Qué dices? – pregunto papá, extrañado.
- Jake dice que viviremos juntos, bueno eso es obvio pero no será hasta la boda – Sam y papá se miraron - ¿verdad?
- Hija – comienza a hablar papá, pero Sam lo interrumpe.
- Ali, la mudanza la tenemos programada para este fin de semana – dice con toda tranquilidad.
- ¡Que! ¿Acaso siempre soy la ultima en enterarme de todo?
- Es que aun eres una niña como para que puedas opinar – dice Jake, que estaba parado a mi lado.
- Tengo 18 años, al menos me lo hubieras comunicado John – le digo a mi padre.
- Lo iba a hacer pero Jake lo ha arruinado – miro a Jake con cara de pocos amigos.
- Si te molesta que vivamos con ustedes nos podemos aguantar hasta la boda – dice Sam.
- Tu no me molestas, Sam- dije ya un poco tranquila – Solo que ya sabes – hice una seña con la cabeza hacia Jake.
- Se que te robare el protagonismo en esta casa – dice Jake, mientras se ríe de mi.
- No me importa la atención, Jake – respondí irritada – me molesta que estés cerca de mi.
- Eso no seria problema si no salieras con mi mejor amigo – me dice enojado.
- Si no me hubieras propuesto tu estupido acuerdo de paz, todo seria diferente.
- No lo hubieras aceptado, si te soy molesto.
- Quería intentarlo.
- Y yo quería que fueras feliz.
- Entonces no me hables en tu vida, Jake.
- ¡Eres una idiota! – me grita.
- ¡Y tu un gran imbecil! – le respondí de igual forma.
- ¡Inmadura!
- ¡Arrogante!
- ¡Púdrete!
- ¡Te odio hijo de…!
- ¡Basta! – gritan papá y Sam al mismo tiempo.
- No puedo creer que se comporten así – dice Sam – van a tener que hacer buenas migas si viviremos bajo el mismo techo – dice enfadada.
- Seremos una familia entiéndalo, tu Allison si no quieres que Jake este cerca de ti deja de salir con sus amigos, y tu Jake deja de irritarla con tus bromas – nos regaña papá.
- Pero papá…
- Si quieres seguir viendo a ese tal Agustín, debes aprender a llevar una buena relación con tu hermanastro.
- Esta bien – dije ya un poco estresada con la situación – no discutiré mas con Jake – veo que los tres comenzaron a sonreír – desde hoy no existiremos para ninguno – mire a Jake con una gran sonrisa, pero él frunció el ceño ante mi idea.
- Contigo no se puede – dice papá, ya cansado.
- Bueno a las finales me haces un favor – sonríe, Jake.
- Me alegro de que solucionemos nuestras diferencias de tan buena manera – dije irónicamente – Ahora quiero ir a dormir, buenas noches Sam y papá – me doy la vuelva sin despedirme de Jake.
Subo a mi habitación y me lanzo a mi cama, pensar que Jake le prometió a mi padre cuidarme, me hacia sentir tan extraña, no se como explicar el sentimiento que provoco en mi al verlo protector, lo único que se es que debo mantenerlo alejado de mi para que no arruine lo que estoy comenzando con Agustín, aunque no me ha pedido ser su novia se que en el fondo nos estamos queriendo, tengo miedo de decírselo algún día, quizás sea muy pronto llevamos a penas seis días saliendo y conociéndonos, pero aun así lo estoy queriendo como una tonta.
Toc, toc.
Sonó la puerta de mi habitación, me levante de mi cama para abrir, en cuanto vi de quien se trataba la cerré rápidamente.
- ¡Estas loca! – grito Jake desde el otro lado.
- ¿Qué parte de que no existiremos el uno para el otro no entendiste?
- Es sobre Agustín.
¿Agustín?
Abrí la puerta para ver la expresión de Jake.
- ¿Qué pasa con él? – pregunte preocupada.
- Hoy tiene una carrera.
- ¿Una carrera? ¿Acaso él también compite en su moto?
- ¡Por supuesto! Yo también lo hago – sonríe – De hecho también compito hoy.
- ¿Y eso a mí que? – me cruce de brazos.
- Agustín quiere que te lleve conmigo.
- ¿Por qué no viene él?
- Porque yo estoy aquí, tonta.
- No quiero ir – dije, pero la verdad es que me moría de ganas por ir ha ver una de esas carreras.
- Vamos te divertirás, además tienes que conocer al fin la vida – sonrió.
Lo mire por unos segundos y no pude evitar sonreír con la emoción que se veía en sus ojos, tan celestes y brillantes que por un momento empiezo a creer que algo esta pasando en nuestra relación de “hermanastros” aunque hace poco hayamos discutido.
- No lo se, Jake – tomo aire – no tengo ánimos – fingí.
- ¿Ni siquiera para ver competir a tu novio?
Dude por unos segundos, quise hacerme la difícil pero al final accedí ha salir con él.
- Deja que me cambie de ropa – cerré la puerta en sus narices.
Me vestí con unos jeans ajustados una remera roja y mi campera favorita. Abrí la puerta y aun estaba Jake detrás de ella, me miro y me dedico una sonrisa traviesa, de esas que me hacían olvidar lo mucho que lo odiaba.
- ¿Qué? – le pregunte avergonzada.
- Si no fueras la hija de John – se quedo callado un instante – olvídalo.
- Si no fuera la hija de John, ¿Qué? – quise saber.
Me tomo por los hombros y me acorralo contra la pared, se acerco tanto a mi que nuestras respiraciones se comenzaron a agitar como si existiera un tipo de atracción entre nosotros.
- ¿Crees que Agustín te haga feliz? – pregunto, mirándome fijamente a los ojos.
Su pregunta me sorprendió, no era momento para hablar de terceras personas.
- Si lo creo – lo empuje lejos de mi – es mas te lo afirmo – sonreí ampliamente.
- No lo se, Ali – se paso la mano por la frente – es tu primer novio aun no sabes lo que es amar.
Reí irónicamente.
- ¿Y tu si, Jake?
Miro su celular algo nervioso y luego me miro, pude notar que sus ojos celestes se volvieron opacos, ya no tenían ese brillo especial.
- Se nos hace tarde – tomo mi mano y me llevo casi arrastrando por toda la casa hasta llegar a su automóvil.

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