domingo, 21 de junio de 2015

Capitulo Dos:



Desperté con un dolor de cabeza terrible, ni siquiera recuerdo como llegue a casa. Me levante de la cama y me metí al baño para darme una ducha. Mientras dejaba que el agua tibia cayera sobre mi cuerpo, pensaba en lo fascinante que había sido la noche, hace mucho tiempo que no me daba el tiempo de conocer a más personas, en realidad nunca me había dado el privilegio de hablar con personas que no conociera.
Desde que mi madre murió, me cerré completamente a querer o a encariñarme con otras personas, tenia miedo a sufrir como me ha echo sufrir su partida, solo me he dedicado a querer a papá. Pero ahora algo en mi ha cambiado, tengo ganas de amar, reír y tener amigos, y en eso me ayudaría Agustín, aunque no tiene idea de que soy un ser totalmente antisocial, lo digo porque después de todo he aceptado su idea de que tengamos una cita, el chico me parece guapo además de simpático.

Me pase la tarde buscando algo con que vestirme, lo único bueno de no haber tenido vida social durante años es que me pude ver todos los programas de moda posibles, así que tengo un poco de sentido por la moda (eso creo). Luego de horas preparándome para mi primera cita, me mire al espejo estaba vestida con unos jeans, una remera negra y un sweater delgado, y obviamente mis converse negras que no podía dejar. Y por ultimo maquille mis labios rojos y aplique un poco de mascara de pestañas.
En eso cuando estaba aplicando la última capa de maquillaje en mis pestañas, comenzó a sonar mi celular. Me lance a la cama y conteste.
- Hola – salude.
- Allison – escuche la voz de Agustín al otro lado - ¿Cómo estas?
- Bien ¿y tu? – sonreí.
- Bien también – tomó aire – sabes creo que tu padre en cualquier momento me disparara.
- ¿Qué dices? – me levante de mi cama y corrí hacia la ventana.
Se podía ver a mi padre a fuera de la casa fumándose un cigarrillo.
- ¿Dónde estas? – le pregunte.
- Fuera de tu casa.
Me recorrió un escalofrío por la espalda.
- Salgo en un momento – colgué.
Baje casi volando las escaleras, antes de salir a la luz, me mire al espejo que estaba al lado de la puerta de entrada.
- Es solo un chico, Allison – me dije mirándome al espejo – inhala, exhala.
Salí tranquilamente por la puerta y camine en dirección a mi padre, le di un ligero beso en la mejilla.
- ¿A dónde vas? – pregunto.
- Pues… - dude por unos segundos – tengo una cita – sonreí tímidamente.
- ¿Hablas en serio? – me miro sorprendido - ¿Con ese muchacho? – señalo con la cabeza a Agustín.
Asentí.
- Cuídate, hija – me beso en la frente.
- Lo haré, papá – bese suavemente su mejilla – te quiero.
Camine hacia Agustín que estaba apoyado en su moto, ya veo porque papá estaba un poco preocupado.
- Hola – le salude tímidamente.
- Hola – sonrió ampliamente.
- ¿A donde iremos? – pregunte.
Pensó por un momento.
- No lo se – rió nervioso – pero lo mas seguro que daremos un paseo – me ofreció un casco – antes que todo la seguridad.
- Ok – sonreí- Tome el casco y me lo puse, pero fracase.
- Te ayudo – se acerco a mi y me ayudo a ponerme el casco.
Cuando termino se quedo mirándome fijamente a los ojos, y era cierto lo que pensé anoche, sus ojos eran de un marrón calido que tenían unas pequeñas manchitas negras, eran tan diferente a los de Jake, y eso me agradaba bastante.
- Eres muy bella, Ali – dice Agustín en un susurro.
Pude sentir como la sangre se acumulo en mis mejillas.
- No te avergüences – toco mi cara con sus manos – ¿Crees que seria correcto besarte delante de tu padre?
Negué con la cabeza.
- Entonces debemos irnos – se alejo de mi y se subió a su moto – vamos sube.
Le hice caso, me subí a la moto detrás de él y me abrasé a su cuerpo, esta era la primera vez que me subo a una de estas cosas y la verdad es que se siente bien, el viento rozando mi cara daba la sensación de casi estar volando.


Estábamos acostados en el césped comiendo bombones de chocolate que Agustín me había obsequiado, además estábamos hablando de cosas triviales y conociendo mas de nuestras vidas, Agustín tuvo una vida complicada sus padres lo abandonaron cuando era un niño dejándolo a cargo de su tía, quien hasta el día de hoy le da todo lo que sea posible para facilitarle la vida.
Agustín se apoyo en su codo para mirarme a los ojos, con su mano libre acaricio mi rostro suavemente; mi cuerpo se tenso al recibir sus caricias y mi piel se puso como carne de gallina.
Mire sus labios que tenían dibujada una pequeña sonrisa que hizo que me dieran ganas de besarlos, aunque tengo un poco de miedo, ya que a pesar de que tenga 18 años nunca he besado ha nadie en la vida, y ahora es cuando me arrepiento de haberme encerrado en una estupida burbuja todo este tiempo.
Él se acerco a mi, cerré mis ojos para poder imaginar lo que era besar, sentí su respiración cerca de mi y luego sus labios sobre los míos, eran suaves y tenían un leve sabor a chocolate, su lengua se abrió paso entre mis labios para poder acariciar y juguetear con la mía, esto se sentía tan bien que me daban unas ganas de comerle la boca entera.
No puedo creer que durante todo este tiempo me haya perdido la hermosa sensación de besar a alguien.

Caminamos tomados de la mano hasta su moto, éramos todo risas y miradas coquetas, cada vez que me dedicaba una de sus sonrisas volaban mil mariposas dentro de mi estomago, y eso que apenas nos dimos nuestro primer beso, hizo que me volviera adicta a ellos, cuando leía libros pensaba que un beso perfecto solo existían en esas paginas, pero me equivoque.
- ¿A dónde iremos ahora? – le pregunte ansiosa.
- ¿No crees que es tarde? – preguntó.
- Descuida, Agustín – mire mi reloj eran las 11 PM – Papá me entenderá – sonreí.
Me analizo por unos segundos.
Se acerco a mí y me regalo un beso tierno, que me dejaba con ganas de más y más, así que tome su rostro con mis manos y lo bese como nunca a nadie había besado.
- Me gustaría secuestrarte – dice sobre mis labios.
- Tranquilo – lo bese de nuevo – puedo entregarme sin presiones – sonreí.
- Bueno – tomo aire y se alejo de mi – Iremos a un lugar que te parecerá algo peligroso pero después le tomas el gusto a las cosas.
- ¿Peligroso? – aunque esa palabra no me gustaba, mi cuerpo se moría de ganas por sentirse vivo.
- No temas – me sonrió – estaré para cuidarte.
Nunca nadie me había dicho eso, excepto mi padre, cuando era pequeña solía tener pesadillas de las mil formas de morir de mi madre, pero él siempre me abrazaba y me decía que estará para cuidarme pase lo que pase.
Nos subimos a su motocicleta y me abrace fuertemente a él, desearía congelar este preciso instante, desearía que mamá estuviera viva para contarle sobre mi primer beso y el que creo que será mi primer amor.
Cuando llegamos al lugar que me dijo Agustín que seria peligroso no mentía, había montones de chicos y chicas bebiendo alcohol, y realizando carreras de motocicleta. Nos bajamos de la moto y caminamos tomados de la mano entre chicos que Agustín conocía, y tal como me había pasado la noche anterior con las amigas de Jake, ahora eran chicas que quizás gustaban de Agustín, me miraban con cara de pocos amigos, pero ahora sabiendo que él esta interesado en mi, me da toda la confianza para caminar con la frente en alto y besarlo cuando se me antojara.
Llegamos aun grupo de amigos de Agustín, había un par de chicos de espalda que inmediatamente identifique a uno como Jake.
- ¡HEY! – dijo Agustín, alegre.
Jake se dio vuelta con una sonrisa de oreja a oreja, pero cuando su mirada paso de su amigo a mi, la sonrisa de su rostro se esfumo, haciéndome sentir incomoda. Nos acercamos, salude a todos de beso en la mejilla y luego me pare al lado de Jake.
- ¿Qué haces aquí, Ali? – pregunta con un tono de voz un poco enfadado.
- Agustín me invito, Jake – lo mire con el ceño fruncido - ¿Acaso te importa?
- Por supuesto que me importa, ellos son mis amigos – dijo.
Sus palabras me hirieron, pues él sabia del problema que tenía contra todo el mundo y sobre los amigos que nunca tuve. Baje la mirada, pero parece que se ha dado cuenta del error que ha cometido al decir aquellas palabras, sentí su mano en mi hombro.
- Allison – dijo, su voz sonaba arrepentida – era mi idea mostrarte la vida – tomo aire – no de Agustín.
- Sabes Jake, no me importa lo que querías mostrarme – lo mire enojada – Ahora quiero un cambio en mi vida y él hará que todo mi mundo cambie, no te metas en lo que no te importa.
- Me meto porque me importa – paso su mano por su frente – Al fin y al cabo seremos hermanos.
- No es necesario que finjas quererme solo porque seremos familia legalmente – mire a mi alrededor, nadie estaba pendiente de nuestra pequeña discusión – Jake, nunca nos hemos caído bien, y menos lo haremos ahora porque nuestros padres se casen – tome aire – mejor mantengámonos alejados.
Su mirada cambio a tristeza, pero inmediatamente su mandíbula se puso tensa y sus ojos ocultaron todo tipo de sentimiento. En cambio a mí, por una extraña razón en mi garganta se había formado un nudo que estaba provocándome unas ganas inmensas de llorar como una niña.
- ¿Chicos que pasa? – pregunta Agustín, mirándonos a ambos.
- Pasa… – hablo Jake, fulminándome con la mirada y luego miro a su amigo sin cambiar de expresión – que no pienso dejar que le hagas daño a Allison trayéndola a este lugar.
- ¡Hey amigo! – respondió Agustín, algo sorprendido – Cuidare a tu hermana, además ella sabe cuidarse sola, ya ha pasado por estas cosas.
Jake me miro extrañado, él ya sabe de mi pasado, sabe que en vez de salir a una fiesta o de compras con amigas, me quedaba en casa leyendo un libro o viendo películas, sabe que desde la muerte de mi mamá me ha dado miedo tener contacto con el mundo exterior.
En cambio a Agustín le había contado otra historia, de esas que veo en películas de las chicas populares con vidas increíbles, hasta me invente historias de que he estado metida en problemas con la policía, pero obviamente nada de eso era cierto, mi vida era tan aburrida que mi único amigo era mi padre, y eso es bastante patético para una chica de 18 años que se supone que debería estar rodeada de mejores amigas.

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