sábado, 3 de octubre de 2015

Capitulo Seis:


Dos días pasaron luego de haber tenido mi primera vez con Jake, dos días en los que aun no salía de casa para encontrarme con la realidad, algún día debía de enfrentar a Agustín, me daba miedo decirle que había pasado y que reaccionara de una forma inesperada, aunque él no es impulsivo como si lo era Jake. 
Cuando Agustín me llamaba le metía cualquier tipo de excusa que se me ocurriera por muy tonta que fuera, debe de pensar que estoy lastimada por lo que había sucedido en casa de Colin, pero la verdad que mi cuerpo moría de ganas por experimentar cosas nuevas, sin embargo Jake se encargo de interrumpir en el momento preciso para que me diera cuenta del error que iba a cometer entregándome a alguien que ni siquiera amaba. Siempre dicen que las primeras veces tienen que ser especiales, y la mía fue muuuuuy especial, hice el amor con mi hermanastro al que pensé que odiaba con toda mi alma, pero dicen que del odio al amor hay un solo paso. 
Toc, toc.
Sonó la puerta de mi habitación, me acerque ella para abrirla. Sonreí al ver de quien se trataba, era Jake con su coqueta sonrisa de siempre. Me lance a sus brazos y lo bese en los labios. 
Cuando era pequeña y veía películas de romance en la televisión con mamá, siempre le comentaba que quería un amor con ese, y ella me respondía que mi historia de amor no se compararía a la de nadie, que simplemente debía de aprovechar el momento y no complicarme por cosas pequeñas. Y eso estaba haciendo hoy, “aprovecho el momento” porque en el fondo de mi ser que esto en algún momento acabaría, como siempre sucede con las cosas buenas. 
- Hola – dije sobre sus labios. 
- Hola – respondió él – señorita Allison Laurent ¿le gustaría tener una cita con este humilde servidor?
- ¿Humilde? – reí - ¿Adonde me llevaras? – pregunte intrigada. 
- A un lugar que se que te encantará.
- ¿Así? – cruce mis brazos en su cuello - ¿Dónde? – insistí. 
- Es sorpresa – sus ojos brillaban – pero se que te gustará, hice algunas averiguaciones. 
Un escalofrío invadió mi cuerpo, si este chico quería enamorarme más de él lo estaba consiguiendo, nunca pensé conocer el lado bueno de Jake, siempre se ha destacado por ser un rompe corazones y hacer sufrir a todas las chicas que han estado con él, pero para hacer que esto resulte tengo que olvidarme de todo su pasado, de sus chicas, de sus amigas especiales sobre todo de Maria, aunque no le hemos dedicado de nuestro tiempo hablar sobre ella o Agustín, no queríamos arruinar lo mágico que había sido nuestro cambio de vida en dos días. 
- Sam y John están abajo así que tenemos que actuar – dijo alejándome de él. 
Asentí. 
Cuando llegamos al piso de abajo, papá y Sam nos miraron sorprendidos al vernos sonriendo como tontos, creo que estos dos días han sido demasiado para ellos, pero al fin después de insistir en que nos lleváramos bien como hermanos, les resulto pero con un leve problema en medio, que con Jake no nos vemos como hermanos. 
- Chicos – nos llamo Sam antes de que llegáramos a la puerta principal. 
Con Jake nos giramos para mirarla. 
- ¿A dónde van? – pregunto ella. 
- Vamos a salir con nuestros amigos, mamá – le respondió Jake.
- ¿No comerán con nosotros? – quiso saber. 
- No, ya nos comprometimos a comer con los demás. 
- Ok – sonrío Sam – que disfruten. 
- Gracias – respondimos al unísono. 
Cuando cruzamos por la puerta principal caminamos hacia su motocicleta.
- Se me olvida algo – dijo Jake – espérame vuelvo inmediatamente – me guiño un ojo y desapareció rápidamente por la puerta principal. 
Lo espere ansiosa sin quitar la mirada de la entrada, cuando la cruzo y la cerro de un portazo unas mariposas en mi estomago comenzaron a volar como locas. Se acerco a mi con una sonrisa en el rostro y me mostró que había olvidado, era su mochila. Me la entrego para que la pusiera sobre mis hombros y luego se subió a la moto, le imite y lo abrace con fuerza. 
Si tuviera que elegir algún lugar donde estar sin pensarlo dos veces estaría abrazando a este chico. 

Pasamos aproximadamente una hora sobre su motocicleta, no supe a donde estábamos hasta que sentí la brisa del mar acariciando mi rostro, y en este momento es cuando recordé que había estado aquí antes. Pase las ultimas vacaciones de verano con mamá y papá en esta playa, como olvidar esos días donde éramos tan felices, nada nos atormentaba hasta que un mes después ella nos dejo. 
Las lágrimas recorrieron mi rostro y sentía un fuerte dolor en el pecho, abracé aun más fuerte a Jake y escondí mi cara en su cuello. 
No se cuanto avanzamos en la moto pero al fin se detuvo, Jake suspiro y separo mis manos de su estomago. 
- ¿Estas bien? – se giro sobre la moto para mirarme – Esta era mi sorpresa pero no quería que lloraras. 
Seco mis lágrimas con sus dedos. 
- No te preocupes, Jake – tome aire – me invadieron los recuerdos. 
- Quería darte un buen momento – dijo frustrado. 
- Jake, lo has hecho ¿Cómo supiste como traerme hasta aquí? – le dedique una sonrisa. 
- Le pregunte a tu padre, pensé que te gustaría volver a algún lugar donde estuviste con ella – beso tiernamente mis labios – tu padre me contó que no han vuelto a este lugar desde hace mucho. 
Asentí. 
- Quiero darte un día especial, Ali – dijo mirándome a los ojos. 
- Apenas tocaste la puerta de mi habitación hiciste que este día fuera especial – sonreí. 
- Ven – se bajo de la moto – quiero que estemos acurrucados sobre la arena todo el día – me ayudo a bajar y me quito la mochila que llevaba colgada. 
Caminamos tomados de la mano por la arena, le agradecí por haberme traído ha este lugar, siempre había sido mi favorito pero nunca me atreví a volver, y ahora entiendo porque el dolor de su perdida sigue en mi corazón. 
Jake saco una manta de la mochila y la tendió sobre la arena, nos sentamos sobre ella y  luego en sus manos apareció una botella de champagne y dos copas, lo tenía todo preparado, sirvió del líquido en ambas copas y me entrego una. 
- Cuando era pequeña amaba sentarme aquí y mirar el mar hasta ver el atardecer – recordé mirando el horizonte. 
- Hoy podrás verlo de nuevo y guardaras estos nuevos recuerdos en tu memoria – paso un mano sobre mis hombros y beso mi mejilla. 
Nos quedamos toda la tarde tendidos sobre la arena mirando el cielo, hablábamos de cosas y reíamos como tontos, nos besamos tantas veces como pudimos, ya que en casa tenemos que fingir una relación entre “hermanos” nunca había querido estar tan cerca de él, aun pienso que si me alejo de él perderé el aire hasta quedarme sin él. 
Cuando al fin llego el atardecer nos lo quedamos mirando, sin decir palabra alguna. Esto era lo que quería vivir ahora y siempre. 
El cielo hacia su hermoso cambio de color en el horizonte combinando sus colores con el sol. Me bebí lo último de champagne que había en mi copa y luego mire a Jake. 
- Gracias – le dije Gracias por hacer que mi vida cambiara.
- En realidad eso es gracias a Sam y John – sonrío – ellos hicieron que nuestras vidas cambiaran. 
- Bueno si – acepte – pero tu me has enseñado otro mundo Jake – me acerque a él y bese sus labios que tenían sabor a alcohol – Te quiero ¿sabes? – le dije por primera vez. 
Sus ojos brillaron intensamente. 
- También te quiero – respondió – Y no tengas miedo como lo has tenido siempre, se que siempre has tenido inseguridad por lo que paso con tu madre – puso mi mano sobre su pecho – te prometo que no te hare daño. 
- Confío en ti, Jake – le dedique una sonrisa. 
Nos miramos a los ojos en silencio, él acaricio con sus dedos cada lugar de mi rostro pero donde mas los mantuvo fue en mis labios.
- Esto ha sido tan rápido – dijo él aun mirando mis labios. 
- Lo sé. 
Me beso tiernamente. 
- Somos muy impulsivos – le dije – espero que solo tengamos esos impulsos con cosas buenas – le dedique una sonrisa traviesa.
- No he tenido lo suficiente de ti en dos días. 
- No quiero que te obsesiones, cariño – bromee.
El rió, hasta cuando lo veía reír mi mundo se detenía. Me senté sobre su regazo y cruce mis brazos en su cuello, aun así con el sol ocultándose podía ver cada detalle de su rostro, he llevado años observándolo y supuestamente odiándolo. Puso una de sus manos detrás de mi cabeza y la otra la poso sobre mis glúteos, acerco bruscamente mi boca a la suya besándome con una pasión que me provocaba como choques eléctricos en la piel.
- No podría dejar de desear tu piel aunque se me fuera la vida en ello – dijo sobre mis labios – Te quiero, te quiero, te quiero – saco rápidamente la camiseta que llevaba puesta, comenzó a besar mi cuello y luego bajo hasta mis pechos haciendo un camino de besos. 
Pero un ruido interrumpió nuestro momento especial, me aleje de él y busque lo que sonaba hasta que encontré el teléfono de Jake con la pantalla encendida y en ella decía “María”, lo mire con cara de pocos amigos mientras le tendía el aparato. 
- Es María – me aparte de sus brazos y tome mi camiseta – contesta.
Él solo atino ha sonreír al ver que estaba celosa y luego contesto. 
- ¿Qué pasa, María? – le saludo Jake, luego hizo un entretiempo para escuchar lo que ella le quería decir - ¿Hoy? Estoy lejos de casa – espero otra vez – es mucho dinero – me miro y beso mis labios – Iré – y colgó. 
Lo quede mirando para que me contara lo que hablaron.
- Hay una carrera a media noche – dijo ilusionado. 
- Pues vamos – le sonreí. 
- Eres perfecta – beso mis labios y se levanto del suelo, luego me ofreció su mano para que también me levantara. Guardo la manta en su mochila y caminamos hasta donde estaciono su moto. 


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