miércoles, 7 de octubre de 2015

Capitulo Ocho:



Después de que Agustín vio la escena que protagonice con Jake, se subió a su moto y se marcho sin decir palabra alguna; no ha querido contestar mis llamadas ni tampoco las de Jake. Debe de estar muy dolido y lo entiendo pero también tenemos que enfrentar este problema. Así que no dude en hacerle una visita a su casa, que de seguro debe de estar descansando después de lo que vivimos en la madrugada.
Toque la puerta de su casa un par de veces hasta que se abrió, detrás de ella apareció una mujer que de seguro debe de ser su tía. 
- Hola – le salude nerviosa. 
- Hola – me miro extrañada, luego sonrío ampliamente – tu debes de ser Ali – abrió aun más la puerta. 
Asentí. 
- Entra – me invito – Que gusto conocerte, mi sobrino me ha hablado muchísimo de ti. 
Un sentimiento de culpa invadió mi cuerpo. Entre a la casa pero me quede parada junto a ella. 
- Si quieres puedes ir a la habitación de Agustín – me sonrió – Esta con Jake. 
Al escuchar el nombre de Jake un escalofrío recorrió mi cuerpo.
- ¿Dónde esta la habitación de Agustín? – quise saber. 
- Subiendo las escaleras – me indico – la primera puerta a la izquierda. 
- Gracias – sonreí tímidamente. 
Camine tranquilamente escaleras arriba, no quería parecer desperada por ver a Agustín; cuando llegue al piso de arriba escuche unas voces discutir y sin dudarlo supe que eran ellos. Me acerque en silencio a la puerta para poder escuchar lo que decían, últimamente me he vuelto experta en escuchar conversaciones ajenas.  
- Mira amigo se que debí decírtelo antes pero no pude, fue todo tan repentino – dijo Jake.
- ¿Hablas en serio? – dijo Agustín con su tono de voz irritado.
- Si – respondió Jake – Ya no necesito que estés en medio de nosotros, ya no quiero que estés cerca de ella.
- Jake, no tienes porque pedirlo – dijo Agustín – Es inevitable querer alejarme de ella. 
- Enamorarse no estaba dentro del trato, Agustín Tyler.
¿Trato? ¿Qué trato? ¿De que me he perdido? 
- Eso repítelo en tu mente ¡tu has mandado todo a la mierda! – grito enfadado Agustín - ¡Tú querías que estuviera con ella! ¡Tú querías que la animara a rebelarse! Ahora es demasiado tarde. 
- Era todo parte de un juego ¡Pensé que la odiaba! – se quedaron en silencio un momento – Quería sacarla de esa maldita burbuja en la que estuvo metida durante años, por eso te propuse ese trato porque quería que de una vez por todas tuviera sentimientos.
- Allison siempre tuvo sentimientos, lo que pasa es que nunca los tuvo para ti, Jake –su voz cada vez sonaba mas enojada – Dime ¿Cuándo empezaste a sentir cosas por ella? 
- La noche en que la conociste – respondió Jake rápidamente – Verla sonreír de esa manera contigo hizo que me sintiera celoso. 
- ¿Y por tus celos te acostaste con ella? 
- Lo que hice, lo hice sin pensar – respondió Jake - ¡La quiero! Pero fue todo demasiado pronto. 
- Jake – hablo Agustín – Yo de verdad la aprendí a querer y te lo dije una y otra vez – se  quedaron callados unos eternos segundos – Una vez dijimos que cuando nos enamoráramos de alguien, por primera vez no compartiríamos esa chica. 
- Lo se. 
- ¿Entonces porque no me hiciste caso cuando te hable de lo que sentía? 
- Porque hicimos ese trato. 
- Claro, y ahora porque tu lo dices hay que romper el trato y tengo que dejarte ser feliz con la chica que quiero. 
- Yo también la quiero – dijo Jake con su voz triste – Allison cuando te conoció, también hizo que conociera al otro Jake que ella siempre se negó al menos hablar con él, en parte tu fuiste ese empujón que me acerco a ella.
- Y también seré el que te aleje de ella – le respondió Agustín. 
- Ya no es necesario que me alejes de él – dije sin pensarlo, las palabras salieron solas de mi boca. 
Entre a la habitación, ambos me miraron horrorizados, yo también lo estaba pero trate de ocultar todo aquello en mi burbuja, la que me había protegido durante tanto tiempo de personas imbéciles como ellos. 
- Ahora comprendo todo – sonreí sarcásticamente - ¿Y de esto se trataba tu pacto de paz, Jacob? Era romper la burbuja y entrar tan dentro de mi corazón que al momento de enterarme de esto – los mire a ambos de pies a cabeza – Me sintiera una completa estupida. 
- De eso no se trataba… - respondió Jake, pero lo interrumpí. 
- ¿Entonces de que, Jake? ¡Ah! – dije, al fin me había dando cuenta de algo – fui parte de el selecto grupo de chicas con el que te acostaste y luego desechas – sentía como las lagrimas querían salir de mis ojos pero no permitiré que corra ni una sola gota por mi rostro – Gracias por considerarme – sonreí. 
- Ali – susurro Agustín. 
- Chicos – levante las manos – pensé que yo era la que estaba jugando sucio pero ¿saben? Me sacan un peso de encima, al menos no soy una basura como ustedes. 
Camine hasta las escaleras, sentía las miradas de ambos clavadas en mi espalda pero no me gire, no quería ver sus rostros otra vez en mi vida. Baje las escaleras y me dirigí hasta la puerta principal de la casa, cerca de ella estaba la tía de Agustín, me despedí de ella con la mano tratando de dibujar una sonrisa sincera en mi rostro, aunque creo que fue un desastre porque ella no se despidió con la sonrisa alegre con la que me había recibido. 
Detuve a un taxi y me subí a el, cuando mire por la ventana, Jake estaba corriendo hacia mi pero el taxista comenzó a avanzar. 

Cuando llegue a casa, subí hasta mi habitación corriendo y cerré la puerta de un portazo, y fue hay en la soledad de mi habitación que me di cuenta del dolor que estaba sintiendo, me deje caer sobre mi cama y comencé a llorar como una niña o tal vez como cuando me entere de que había perdido a mamá para siempre. Ella me había dicho que el primer amor dolía, pero no me explico cuanto dolía. 
- Cuando te enamores por primera vez – me dijo ella, mientras acariciaba mi cabello – No medirás tus actos, ni siquiera sabrás de cuan enamorada estas hasta que ese chico te rompa por primera vez el corazón. 
Al principio cuando me dijo esas palabras no entendía porque el primer amor tenía que romperte el corazón pero ahora lo entiendo todo. Como me gustaría que ella estuviera presente en estos momentos, acariciándome el cabello como cada vez que hablábamos de amor – Mamá, como me gustaría que estuvieras aquí para recoger los pedazos de mi corazón roto – dije en mi mente, me abrace mas a mi almohada y ahogue un grito de dolor en ella. 
- ¡Allison! – escuche la voz de Jake llamándome - ¡Allison! 
- ¡Vete! – grite. 
- ¡Tienes que escucharme! – su voz sonaba desesperada. 
- No tengo nada que escuchar, ya tuve mucho por hoy – me senté en la cama y mire la puerta – Vete, Jake. 
Se abrió la puerta de par en par, pude ver su rostro desencajado. Se acerco a mi cama y se sentó a mi lado; trato de tocar mis manos pero no lo deje. 
- Te dije que te vallas – susurre. 
- No puedo dejarte así – me miro a los ojos – me duele verte de esta forma. 
Enarque una ceja. 
- Debiste haber pensado en eso cuando hiciste ese maldito trato, Jacob. 
- Lo se, pero al principio todo era parte de un juego. 
- No se que juego quisiste jugar – me seque la lagrima que se escapo de mis ojos – Vete por favor… - susurre.
- Allison – tomo mi rostro entre sus manos, al sentir su tacto un escalofrío recorrió mi cuerpo – Te quiero de verdad. 
- Vete, Jacob.
- Sin ser lo que buscaba, terminaste siendo todo lo que necesitaba – sus ojos celestes no brillaban como lo hacían cuando supuestamente declaraba su amor por mi, ahora eran diferentes, ahora eran tristes. 
Lo mire durante unos segundos, deseando que todo esto fuera una mentira, que todo el asunto del trato fuera solo un sueño y que no me doliera tanto pero eso era imposible. 
- ¡Vete! – le grite.
Me levante de mi cama y lo tire de los brazos hasta que saliera de mi habitación. 
- Ali… – dijo por última vez antes de que cerrara la puerta en sus narices. 
Me apoye en la puerta, fui bajando lentamente apoyada en ella hasta llegar al suelo. Me abrace a mis rodillas y escondí mi cara en medio de ellas; mis lagrimas recorrían cada centímetro de mi piel tratando de limpiar los besos que algún día me dio Jake, pero era inevitable borrar todo lo vivido, es imposible eliminar algo que ya tenia grabado debajo de la piel. 


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