jueves, 1 de octubre de 2015

Capitulo Cinco:



Abrí mis ojos al darme cuenta de que no estaba sola, si no que alguien estaba a mi lado y no me acordaba de nada, mire la habitación y era la mía, en que momento pude haber llegado a casa con Agustín. 
Me gire para verlo, pero me lleve una gran sorpresa al darme cuenta que no era Agustín quien me abrazaba si no Jake, moví su brazo y lo acomode para que no siguiera abrazándome, y me senté en la cama, pude mis manos en mi rostro. 
¿En que momento llegue aquí con Jake? Con esa pregunta imágenes borrosas llegaron a mi mente, el acoso de Agustín porque tuviera relaciones con él, Jake golpeándolo y llevándome hasta su moto para traerme a casa. 
Aliviada me acosté otra vez, pero estaba vez no cerré los ojos, me quede mirándolo como dormía, se veía en paz hasta parecía un ángel que claramente no es, pero aun así moría de ganas por tocar su rostro.
- ¿Qué miras? – pregunto Jake, aun con sus ojos cerrados. 
Di un salto y me acosté mirando el techo. 
- Que susto me has dado – dije sin poder aguantarme la risa. 
- Es raro verte reír cuando estoy cerca – dijo seriamente. 
- ¿De que hablas? – me gire apoyándome en un brazo, para poder ver su rostro. 
- Hablo de que no hemos tenido la mejor relación de hermanos – me miro a los ojos – A veces me gustaría que el causante de tus alegrías sea yo, no Agustín – acaricio mi rostro suavemente – Anoche me comporte de esa forma porque se como es él, y no es el indicado para ti, Ali. 
- ¿Hablas en serio? – le pregunte atónita. 
- Lo conozco, es mi mejor amigo. 
- No hablo de él, Jake – tome aire – hablo de tus deseos, de que… - tome aire – quieres hacerme feliz – susurre.
Cerró sus ojos unos segundos y luego volvió a mirarme con sus hermosos ojos celestes. 
- Ali… - se abrió la puerta de golpe, me senté en la cama de un salto - ¡Que diablos! – grito papá, enfadado - ¿Qué haces en la habitación de Allison, Jake? 
Jake se levanto de la cama y camino hasta donde estaba mi papá. 
- John, solo la traje a casa anoche y me quede dormido su lado – dijo asustado – He hecho lo que te prometí. 
- Papá, ni cuenta me he dado que Jake ha dormido conmigo – dije inocentemente. 
- ¿Has llegado ebria? – pregunto papá.
Me encogí de hombros. 
- Solo un poco – sonreí inocentemente. 
Papá pasó su mirada de mí hacia Jake. 
- Yo no le di ninguna gota de alcohol – respondí Jake, ante la mirada amenazadora de John – Allison ya es mayor para tomar sus decisiones. 
- Papá, a mis 15 años siempre me preguntaste porque no te daba dolores de cabeza como las chicas de mi edad, bueno aquí tienes tu primer dolor de cabeza. 
Jake lanzo una carcajada, con papá lo miramos. 
- Perdón – dijo, pero aun así siguió riendo. 
- Esta bien, Ali – dijo papá – Espero que sea la última vez que encuentre a Jake en tu habitación. 
- Papá, hay cosas que nunca cambian en la vida, y mi relación con Jake siempre será de perros y gatos. 
- ¿Lo dices en serio? – pregunto Jake sorprendido – Yo que pensé que comenzaba a ser un buen hermano mayor. 
- Jamás serás mi hermano.
- No empiecen con sus problemas otra vez – dijo papá, calmando la situación. 
Con Jake nos quedamos mirando unos segundos, sonreímos a la vez.
- Tranquilo, papá – sonreí aun mas – con Jake ya hemos arreglado nuestras diferencias, hasta el momento. 
Los ojos de ambos se ampliaron, mirándome sorprendidos.
- Me alegro al escuchar esas palabras, hija – sonrió – Ahora los dejo, voy a salir con Samantha. 
- Esta bien – le sonreí. 
Jake levanto su mano para despedirse, y se quedo parado en la puerta sin decir palabra alguna. Nos quedamos mirándonos otra vez, hasta que en el piso de abajo se escucho la puerta principal cerrarse, luego se lanzo sobre mi cama haciendo que me sorprendiera. 
- ¿Qué pasa? – pregunte. 
No dijo nada con palabras, sus ojos lo decían todo. 
Toco mi rostro con ambas manos y se acerco lentamente hasta mi boca, sentía como su respiración cada vez se volvía mas intensa, y hacia que cada vello de mi piel se erizara sin razón alguna. 
Y en este momento es cuando me doy cuenta de lo tonta que he sido todo este tiempo, he estado estupidamente enamorada de Jake, del hijo de la novia de papá, de mi casi hermanastro. 
Cerré mis ojos para cuando al fin tocara sus labios, poder disfrutar de la sensación que es besar esos labios.
- Esto puede ser bastante arriesgado – dijo Jake cerca de mi boca. 
- No te detengas – le roge.
- Pueden cambiar muchas cosas – susurro. 
- Por el momento eso no me importa – abrí los ojos y mire los suyos tan celestes como siempre – Solo… - trate de calla pero no me resulto – solo bésame… 
Pego sus labios a los míos en un movimiento desesperado, al principio se movieron con delicadeza al besar pero mientras pasaban los segundos o minutos nuestras respiraciones se tornaban agitadas, nuestros besos se volvían más y más rápidos y apasionados. 
Pase mis manos por su espalda y acerque su cuerpo al mío, haciendo que este quedara sobre mi, él con un movimiento rápido poso sus caderas entre mis piernas haciéndome sentir su erección. Nos comenzamos a mover al ritmo de nuestros besos, mientras que quitábamos paso a paso la ropa que llevábamos puesta, hasta quedar con ropa interior. 
Jake se alejo de mi,  abrí los ojos de golpe para ver su expresión. 
- ¿Estas segura de esto? – pregunto. 
- Nunca he estado tan segura – sonreí tímidamente. 
Él se acerco y beso mis labios delicadamente. Luego me quito la ropa interior y después saque sus calzoncillos rápidamente. Se acomodo entre mis piernas otra vez pero antes de continuar tomo mis manos y entrelazo nuestros dedos por encima de mi cabeza. 
- Cuando hagamos esto – tomo aire – quiero que nos miremos a los ojos, Ali. 
Asentí. 
Cruce mis piernas sobre sus glúteos y lo empuje lentamente hacia mí, provocándome dolor pero a la vez placer. Intente no cerrar mis ojos en ningún momento, quería verlo, ver como me miraba mientras éramos uno. 


Abrí mis ojos de golpe al escuchar que mi celular sonaba, trate de moverme pero Jake impedía que mi cuerpo se separara de él. 
- Jake – lo moví – Jake.
Abrió sus ojos y me dedico una perfecta sonrisa. 
- Me están llamando – desvié la mirada a mi teléfono – apártate. 
Se movió sobre mi y tomo mi celular. 
- Es Agustín – dijo con el ceño fruncido. 
- Dámelo, tengo que hablar con él – le quite el aparato de las manos – Hola Agustín – dije disimulando que nada extraño ha pasado. 
- Ali, perdón por lo de anoche – dijo culpable.
Me senté en la cama sintiéndome de pronto culpable por lo que había pasado hace un rato con Jake.
- Estábamos ebrios, Agustín – trate de calmarlo – hablemos de esto mañana. 
- Necesito verte ahora, Ali – dijo él. 
- No puedo. 
Jake comenzó a besar mi cuello, me moví incomoda. Estaba engañando a mi novio con su mejor amigo. 
- ¿Por qué no puedes? – quiso saber. 
- He salido a comer con Jake – mentí, aunque solo un cincuenta por ciento. 
- Creí que no se soportaban. 
Trague saliva.
- Y así es – mentí – lo hacemos por nuestros padres – tome aire – ya sabes que se casaran. 
Jake dejo de besarme y me quito el celular. 
- ¡Hey! – dijo fingiendo simpatía – deja ha Ali descansar de ti un rato.
Se quedo callado para escuchar lo que Agustín decía. 
- Mira amigo, no me tienes muy contento por lo de anoche, así que debemos hablar de ese tema cuando halla tiempo – le colgó dedicándome una sonrisa. 
Lo quede mirando al recordar cuando lo vi con Maria en la habitación en casa de Colin. 
- Entonces –tome aire – cuando hablabas con Maria de que te dolía ver a no se quien con otro ¿hablabas de mi? 
Abrió los ojos como plato. 
- ¿Hasta que parte viste o escuchaste de nuestra conversación? – quiso saber. 
- Hasta que se besaron, luego llego Agustín.
- Ahora entiendo porque estaban casi teniendo sexo afuera de la habitación – trago saliva – Y si Ali, hablaba de ti. 
Tomo mi rostro entre sus manos. 
- Estoy enamorado de ti como un borracho lo esta de su botella de whisky – me beso tiernamente – si te hubieras acostado con Agustín, me lo llevaba conmigo al infierno. 
Trague saliva. 
- Quiero decirte que tal vez no pueda darte lo mejor del mundo, pero si puedo darte lo mejor de mí – sonrió tímidamente – aunque a veces sea un maldito idiota. 
Un escalofrió recorrió mi cuerpo. 
- Te prometo que solucionare este enredo con Agustín – mire sus ojos celestes como el cielo – quiero estar contigo, por eso no dude ni un segundo hacer lo que hicimos – bese sus mejillas, luego su nariz, su frente, su boca hasta bajar lentamente por su cuello.
- Vas ha agotar todas mis energías – rió. 
- Quiero llenarme de ti hasta nuevo aviso – volví a besarlo. 



Cuando papá y Sam llegaron a casa, con Jake actuamos como si nada de lo que habíamos vivido hace unas horas atrás hubiera pasado. 
Nuestros padres se alegraban de vernos en son de paz por primera vez en la vida, aunque también espero que se alegren cuando se enteren de que con Jake tenemos un relación, aunque por ahora no es nada formal pero se que el amor que sentimos del uno por el otro es real. 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario