miércoles, 7 de octubre de 2015

Capitulo Ocho:



Después de que Agustín vio la escena que protagonice con Jake, se subió a su moto y se marcho sin decir palabra alguna; no ha querido contestar mis llamadas ni tampoco las de Jake. Debe de estar muy dolido y lo entiendo pero también tenemos que enfrentar este problema. Así que no dude en hacerle una visita a su casa, que de seguro debe de estar descansando después de lo que vivimos en la madrugada.
Toque la puerta de su casa un par de veces hasta que se abrió, detrás de ella apareció una mujer que de seguro debe de ser su tía. 
- Hola – le salude nerviosa. 
- Hola – me miro extrañada, luego sonrío ampliamente – tu debes de ser Ali – abrió aun más la puerta. 
Asentí. 
- Entra – me invito – Que gusto conocerte, mi sobrino me ha hablado muchísimo de ti. 
Un sentimiento de culpa invadió mi cuerpo. Entre a la casa pero me quede parada junto a ella. 
- Si quieres puedes ir a la habitación de Agustín – me sonrió – Esta con Jake. 
Al escuchar el nombre de Jake un escalofrío recorrió mi cuerpo.
- ¿Dónde esta la habitación de Agustín? – quise saber. 
- Subiendo las escaleras – me indico – la primera puerta a la izquierda. 
- Gracias – sonreí tímidamente. 
Camine tranquilamente escaleras arriba, no quería parecer desperada por ver a Agustín; cuando llegue al piso de arriba escuche unas voces discutir y sin dudarlo supe que eran ellos. Me acerque en silencio a la puerta para poder escuchar lo que decían, últimamente me he vuelto experta en escuchar conversaciones ajenas.  
- Mira amigo se que debí decírtelo antes pero no pude, fue todo tan repentino – dijo Jake.
- ¿Hablas en serio? – dijo Agustín con su tono de voz irritado.
- Si – respondió Jake – Ya no necesito que estés en medio de nosotros, ya no quiero que estés cerca de ella.
- Jake, no tienes porque pedirlo – dijo Agustín – Es inevitable querer alejarme de ella. 
- Enamorarse no estaba dentro del trato, Agustín Tyler.
¿Trato? ¿Qué trato? ¿De que me he perdido? 
- Eso repítelo en tu mente ¡tu has mandado todo a la mierda! – grito enfadado Agustín - ¡Tú querías que estuviera con ella! ¡Tú querías que la animara a rebelarse! Ahora es demasiado tarde. 
- Era todo parte de un juego ¡Pensé que la odiaba! – se quedaron en silencio un momento – Quería sacarla de esa maldita burbuja en la que estuvo metida durante años, por eso te propuse ese trato porque quería que de una vez por todas tuviera sentimientos.
- Allison siempre tuvo sentimientos, lo que pasa es que nunca los tuvo para ti, Jake –su voz cada vez sonaba mas enojada – Dime ¿Cuándo empezaste a sentir cosas por ella? 
- La noche en que la conociste – respondió Jake rápidamente – Verla sonreír de esa manera contigo hizo que me sintiera celoso. 
- ¿Y por tus celos te acostaste con ella? 
- Lo que hice, lo hice sin pensar – respondió Jake - ¡La quiero! Pero fue todo demasiado pronto. 
- Jake – hablo Agustín – Yo de verdad la aprendí a querer y te lo dije una y otra vez – se  quedaron callados unos eternos segundos – Una vez dijimos que cuando nos enamoráramos de alguien, por primera vez no compartiríamos esa chica. 
- Lo se. 
- ¿Entonces porque no me hiciste caso cuando te hable de lo que sentía? 
- Porque hicimos ese trato. 
- Claro, y ahora porque tu lo dices hay que romper el trato y tengo que dejarte ser feliz con la chica que quiero. 
- Yo también la quiero – dijo Jake con su voz triste – Allison cuando te conoció, también hizo que conociera al otro Jake que ella siempre se negó al menos hablar con él, en parte tu fuiste ese empujón que me acerco a ella.
- Y también seré el que te aleje de ella – le respondió Agustín. 
- Ya no es necesario que me alejes de él – dije sin pensarlo, las palabras salieron solas de mi boca. 
Entre a la habitación, ambos me miraron horrorizados, yo también lo estaba pero trate de ocultar todo aquello en mi burbuja, la que me había protegido durante tanto tiempo de personas imbéciles como ellos. 
- Ahora comprendo todo – sonreí sarcásticamente - ¿Y de esto se trataba tu pacto de paz, Jacob? Era romper la burbuja y entrar tan dentro de mi corazón que al momento de enterarme de esto – los mire a ambos de pies a cabeza – Me sintiera una completa estupida. 
- De eso no se trataba… - respondió Jake, pero lo interrumpí. 
- ¿Entonces de que, Jake? ¡Ah! – dije, al fin me había dando cuenta de algo – fui parte de el selecto grupo de chicas con el que te acostaste y luego desechas – sentía como las lagrimas querían salir de mis ojos pero no permitiré que corra ni una sola gota por mi rostro – Gracias por considerarme – sonreí. 
- Ali – susurro Agustín. 
- Chicos – levante las manos – pensé que yo era la que estaba jugando sucio pero ¿saben? Me sacan un peso de encima, al menos no soy una basura como ustedes. 
Camine hasta las escaleras, sentía las miradas de ambos clavadas en mi espalda pero no me gire, no quería ver sus rostros otra vez en mi vida. Baje las escaleras y me dirigí hasta la puerta principal de la casa, cerca de ella estaba la tía de Agustín, me despedí de ella con la mano tratando de dibujar una sonrisa sincera en mi rostro, aunque creo que fue un desastre porque ella no se despidió con la sonrisa alegre con la que me había recibido. 
Detuve a un taxi y me subí a el, cuando mire por la ventana, Jake estaba corriendo hacia mi pero el taxista comenzó a avanzar. 

Cuando llegue a casa, subí hasta mi habitación corriendo y cerré la puerta de un portazo, y fue hay en la soledad de mi habitación que me di cuenta del dolor que estaba sintiendo, me deje caer sobre mi cama y comencé a llorar como una niña o tal vez como cuando me entere de que había perdido a mamá para siempre. Ella me había dicho que el primer amor dolía, pero no me explico cuanto dolía. 
- Cuando te enamores por primera vez – me dijo ella, mientras acariciaba mi cabello – No medirás tus actos, ni siquiera sabrás de cuan enamorada estas hasta que ese chico te rompa por primera vez el corazón. 
Al principio cuando me dijo esas palabras no entendía porque el primer amor tenía que romperte el corazón pero ahora lo entiendo todo. Como me gustaría que ella estuviera presente en estos momentos, acariciándome el cabello como cada vez que hablábamos de amor – Mamá, como me gustaría que estuvieras aquí para recoger los pedazos de mi corazón roto – dije en mi mente, me abrace mas a mi almohada y ahogue un grito de dolor en ella. 
- ¡Allison! – escuche la voz de Jake llamándome - ¡Allison! 
- ¡Vete! – grite. 
- ¡Tienes que escucharme! – su voz sonaba desesperada. 
- No tengo nada que escuchar, ya tuve mucho por hoy – me senté en la cama y mire la puerta – Vete, Jake. 
Se abrió la puerta de par en par, pude ver su rostro desencajado. Se acerco a mi cama y se sentó a mi lado; trato de tocar mis manos pero no lo deje. 
- Te dije que te vallas – susurre. 
- No puedo dejarte así – me miro a los ojos – me duele verte de esta forma. 
Enarque una ceja. 
- Debiste haber pensado en eso cuando hiciste ese maldito trato, Jacob. 
- Lo se, pero al principio todo era parte de un juego. 
- No se que juego quisiste jugar – me seque la lagrima que se escapo de mis ojos – Vete por favor… - susurre.
- Allison – tomo mi rostro entre sus manos, al sentir su tacto un escalofrío recorrió mi cuerpo – Te quiero de verdad. 
- Vete, Jacob.
- Sin ser lo que buscaba, terminaste siendo todo lo que necesitaba – sus ojos celestes no brillaban como lo hacían cuando supuestamente declaraba su amor por mi, ahora eran diferentes, ahora eran tristes. 
Lo mire durante unos segundos, deseando que todo esto fuera una mentira, que todo el asunto del trato fuera solo un sueño y que no me doliera tanto pero eso era imposible. 
- ¡Vete! – le grite.
Me levante de mi cama y lo tire de los brazos hasta que saliera de mi habitación. 
- Ali… – dijo por última vez antes de que cerrara la puerta en sus narices. 
Me apoye en la puerta, fui bajando lentamente apoyada en ella hasta llegar al suelo. Me abrace a mis rodillas y escondí mi cara en medio de ellas; mis lagrimas recorrían cada centímetro de mi piel tratando de limpiar los besos que algún día me dio Jake, pero era inevitable borrar todo lo vivido, es imposible eliminar algo que ya tenia grabado debajo de la piel. 


martes, 6 de octubre de 2015

Capitulo Siete:


- Que hago cuando Agustín se me acerqué?  - le pregunte a Jake  mientras caminábamos a casa de Colin, donde Maria lo había citado.
- Actúa normal, Ali – dijo mientras se metía un cigarrillo a la boca.
- ¿No te preocupa que me bese? 
- En ese caso – me miró a los ojos – no actúes tan normal – sonrió al ver mi cara de preocupación – Te besaría aquí mismo pero estoy seguro que alguno de mis amigos debe estar mirando por la ventana. 
No pude evitar mirar hacia las ventanas de la casa. Estaba preocupada no veía a Agustín hace días y no sabia como acabar con nuestra corta relación. 
Nos acercamos a la puerta principal y Jake golpeó la puerta, esta se abrió de par en par dejando ver a la esbelta figura de María con su típica sonrisa coqueta esperándonos en el marco de la puerta ¿se supone que de ella no debería sentir celos? Era casi una modelo de pasarela con su cabello rubio, ojos azules y labios perfectamente formados, ella era del gusto de Jake, eso no cabía duda, siempre lo veía con chicas provocativas, no se que le ha cautivado de mi.
- Hola – nos saluda a ambos pero se acerca a Jake y se cuelga sobre su cuello – te he extrañado – se iba a acercar a su boca pero algo dentro de mi me impulso a tomar a Jake del brazo y llevarlo hacia dentro – No tienes derecho – reclamo ella.
Solo atiné a encogerme de hombros y sonreír triunfante.
Mire la sala pero ni rastro había de Agustín, mi cuerpo se relajo al no cruzar mi mirada con la suya, pero era demasiado pronto para cantar victoria, alguien toco mi hombro haciendo soltara el brazo de Jake y me girara para mirar. Era él, Agustín, con su coqueta sonrisa dibujada en el rostro.
- Ali, que gusto volver a verte – me abrazo tan fuerte que casi me quita la respiración. 
- Agustín – solo pude decir eso, cuando me soltó mire a Jake, que actuaba tan normal como pudo, en realidad pareciera que mi encuentro con mi novio (aun) no le afectará para nada.
- Fueron días de agonía – me dijo seriamente. 
- No mientas – trate de parecer relajada. 
- Tenemos que hablar sobre lo que sucedió el otro día. 
Asentí. 
Él me hizo una señal para que lo siguiera a la habitación de Colin, donde vi a Jake y Maria besarse. Nos sentamos sobre la cama y lo mire fijamente a los ojos, y recordé porque me había gustado a primera vista, porque él fue mi primer beso, siempre que veía sus ojos de color chocolote me daba cuenta lo mucho que me atraía. 
- Perdón por lo del otro día – dijo sinceramente – Estaba borracho y fui un estupido. 
- Agus – tome sus manos – No te preocupes, eso ya esta en el pasado – sonreí para tranquilizarlo – además estábamos los dos borrachos así que culpa tuya no es. 
- Estaba casi obligándote – bajo la mirada – merecía los golpes de Jake. 
- Olvidemos esto – toque su rostro – no tengo nada que perdonarte – él me miro – hagamos que esto no sucedió ¿OK? 
Se acerco a mí para besar mis labios…
- Chicos – interrumpió alguien y sabia de quien se trataba esa voz la reconocería en cualquier parte, Jake – es hora de irnos – dijo con su tono de voz enfadado. 
Me quede mirándolo pero sus ojos no decían nada y su cara estaba tan dura como piedra, me levante de la cama y camine hacia él – no te enfades – le susurre al oído y continué caminando. 


Llegamos donde siempre realizaban las carreras, estaba lleno de personas, la mayoría éramos menores de 25 años, algunos estaba bebiendo sorbos grandes de sus botellas de cervezas y otros fumaban de su cigarrillo de marihuana. Con Agustín caminamos hasta un grupo de chicos que fumaban y cuando vieron que nos uníamos a ellos sonrieron alegremente al ver que era Agustín. 
- Tengo todas mis fichas puestas en ti, Agustín – dijo un chico con gorra – Aunque si hoy compite Jake…- dudo por unos segundos. 
- No olvides que la última vez le gano a Jake – dijo otro chico con aros en la cara. 
- Tienes razón – respondió el de la gorra, luego le dio una bocanada al cigarrillo y se lo entrego a Agustín.
Mi futuro ex novio fumo y comenzó a toser inmediatamente. 
- Es de la buena – dijo apenas pero la sonrisa no se le borraba del rostro - ¿Quieres? – me ofreció. 
Negué con la cabeza. 
- Jake debe estar buscándonos – dije buscándolo con la mirada. 
- Bueno amigos, ha sido un gusto – se despidió de ellos, me tomo de la mano y caminamos hasta nuestro grupo de amigos. 
Cuando al fin pude ver a Jake, el estaba sentado en su moto y sobre sus piernas estaba sentada Maria, me invadió una ola de calor. 
- ¡Que gusto es tenerlos reunidos nuevamente! – hablo alguien por un megáfono – Les pido a los competidores que se acerquen con sus nenas. 
Con nenas se refiere a las motocicletas. 
Agustín tomo mi rostro entre sus manos y me beso tiernamente.
- Deséame suerte – dijo sobre ellos. 
- Suerte – dije aturdida por su beso que me tomo por sorpresa. 
Me dedico una sonrisa coqueta y se alejo de mí para subir a su motocicleta. Me quede mirándolo hasta que desapareció entre toda la gente. 
- Le acabas de dar el beso de la suerte – dijo Jake en mi oído. 
Me di la vuelta para verlo. 
- Mientras tú no te saques de encima a Maria, yo no dejare de actuar normal con él – dije celosa. 
- Allison, ella es mi mejor amiga – se justifico. 
- No me importa. 
Me acerco bruscamente a él, quedamos tan cerca que podía sentir su respiración acariciando mi piel. 
- No estés celosa – sonrió – solo te quiero a ti – beso mi frente. 
- Y yo te quiero a ti, Jake – cerré mis ojos – esta noche he extrañado tus besos. 
- Yo también – se acerco y pude sentir el roce de sus labios en los míos. 
- Ahora entiendo todo – dijo una chica. 
Con Jake nos alejamos y la miramos. 
- Guardare el secreto – sonrió – Pero debes hablar con Agustín, Allison – dijo Maria. 
- Lo hare – le prometí. 
- Tengo que ir a ganar – dijo Jake, se subió a su moto – Cuídala, Maria – le pidió a su amiga y luego se alejo para desaparecer entre la gente al igual que Agustín. 
- Ahora entiendo porque me asesinabas con la mirada – dijo Maria – si te molesta que este tan cerca de Jake, me alejare – me miro – pero solo un poco, nuestra amistad dejara de ser tan especial. 
- Te lo agradezco – sonreí aliviada. 
- Pero no quiero quedarme sin mis mejores amigos, así que soluciona esta situación con Agustín. 
La gente que estaba presente comenzó a gritar, la carrera ya había comenzado. Con María corrimos hasta donde estaban nuestros amigos, Colin estaba bebiendo de una cerveza y me ofreció, la tome y bebí un gran sorbo de ella. 
Pensar que cuando finalice la carrera tenga que hablar con Agustín sobre lo que ha pasado me pone nerviosa, decirle que he mantenido una relación con su mejor amigo es bastante difícil, nunca pensé traicionar a alguien así, salir de mi mundo hace que todo error que tenia miedo de cometer se hicieran realidad, es más no era a mi quien hacían daño, yo estaba haciendo daño, y mi madre no estaría orgullosa de eso. 
- ¿Estas bien? – me pregunto María, sacándome de mis pensamientos – Pareces preocupada. 
- Lo estoy y ya sabes porque – mire incomoda a Colin y Alice – No quiero hablar de eso ahora. 
- Esta bien pero tranquila, Ali – sonrió – Agustín lo comprenderá. 
- ¿Comprender que? – quiso saber Colin. 
- Nada que te importe, Col – dijo María – Son asuntos de ella. 
- Veo que se han hecho amigas – dijo Alice. 
Ambas miramos a Alice. 
- Algún día tenia que ser así – dijo María – Ali será parte de nuestro grupo, es la her… - dudo por un momento – Es familia de Jake y eso no cambiara, chicos. 
- A mi no me molesta que estés aquí, Ali – dijo Colin, acercándose a mi y pasando un brazo por mis hombros – Cuando te des cuenta lo bueno para nada que es Agustín, estaré aquí – sonrió coquetamente. 
- ¡Colin! – grito enfadada Alice.
- Es broma, mujer – se alejo de mi para poder besar los labios de Alice – Sabes que bromeo. 
- No me gustan esas bromas – dijo Alice, camino lejos de nosotros para discutir con Colin. 
- ¿Son novios? – pregunte. 
- Algo así – sonrió María – Nuestro grupo de amigos es algo extraño.
- Si me he dado cuenta. 
- Pero cuando alguien se enamora las cosas son diferentes, Ali. 
- ¿Dices que ahora que sabes lo que pasa entre Jake y yo hará que las cosas cambien? 
Ella asintió. 
- ¡Y el ganador es… - grito el animador por el megáfono. 
Con María corrimos hasta donde estaban todos esperando que apareciera el ganador. Y de pronto vi la perfecta sonrisa de Jake. 
- ¡Jake! – grito otra vez el animador - ¡A recuperado la victoria! 
Jake detuvo su motocicleta al centro de la pista y ya todo el mundo se estaba acercando a él para felicitarlo, pero el solo les dedico sonrisas y avanzo entre la gente mientras buscaba a alguien con la mirada, hasta que las nuestras se cruzaron y sonrió aun más. 
Camino rápidamente hasta a mi, y me tomo en brazos dirigiendo mis piernas para que estas quedaran abrazadas a su cintura. 
- Ganaste – sonreí orgullosa. 
- Me diste la suerte – acerco su boca a la mía y me beso apasionadamente. 
El mundo se detuvo, solo existíamos nosotros en él en medio de una pista de carreras. Cuando me aleje de él para mirarlo a los ojos el sonido de la celebración volvió a mi, y mi sentimiento de culpa se hizo presente. Me baje de los brazos de Jake para evitar que alguien más viera nuestro espectáculo, pero ya era demasiado tarde, las miradas de nuestros amigos estaban fijas en nosotros, sobre todo la de Agustín sus ojos lo decían todo, sus manos estaban cerradas en un puño y su mandíbula estaba tensa. 
- Agustín – susurre, mi intención no era que se enterara aquí de esta manera que estaba saliendo con Jake. 


sábado, 3 de octubre de 2015

Capitulo Seis:


Dos días pasaron luego de haber tenido mi primera vez con Jake, dos días en los que aun no salía de casa para encontrarme con la realidad, algún día debía de enfrentar a Agustín, me daba miedo decirle que había pasado y que reaccionara de una forma inesperada, aunque él no es impulsivo como si lo era Jake. 
Cuando Agustín me llamaba le metía cualquier tipo de excusa que se me ocurriera por muy tonta que fuera, debe de pensar que estoy lastimada por lo que había sucedido en casa de Colin, pero la verdad que mi cuerpo moría de ganas por experimentar cosas nuevas, sin embargo Jake se encargo de interrumpir en el momento preciso para que me diera cuenta del error que iba a cometer entregándome a alguien que ni siquiera amaba. Siempre dicen que las primeras veces tienen que ser especiales, y la mía fue muuuuuy especial, hice el amor con mi hermanastro al que pensé que odiaba con toda mi alma, pero dicen que del odio al amor hay un solo paso. 
Toc, toc.
Sonó la puerta de mi habitación, me acerque ella para abrirla. Sonreí al ver de quien se trataba, era Jake con su coqueta sonrisa de siempre. Me lance a sus brazos y lo bese en los labios. 
Cuando era pequeña y veía películas de romance en la televisión con mamá, siempre le comentaba que quería un amor con ese, y ella me respondía que mi historia de amor no se compararía a la de nadie, que simplemente debía de aprovechar el momento y no complicarme por cosas pequeñas. Y eso estaba haciendo hoy, “aprovecho el momento” porque en el fondo de mi ser que esto en algún momento acabaría, como siempre sucede con las cosas buenas. 
- Hola – dije sobre sus labios. 
- Hola – respondió él – señorita Allison Laurent ¿le gustaría tener una cita con este humilde servidor?
- ¿Humilde? – reí - ¿Adonde me llevaras? – pregunte intrigada. 
- A un lugar que se que te encantará.
- ¿Así? – cruce mis brazos en su cuello - ¿Dónde? – insistí. 
- Es sorpresa – sus ojos brillaban – pero se que te gustará, hice algunas averiguaciones. 
Un escalofrío invadió mi cuerpo, si este chico quería enamorarme más de él lo estaba consiguiendo, nunca pensé conocer el lado bueno de Jake, siempre se ha destacado por ser un rompe corazones y hacer sufrir a todas las chicas que han estado con él, pero para hacer que esto resulte tengo que olvidarme de todo su pasado, de sus chicas, de sus amigas especiales sobre todo de Maria, aunque no le hemos dedicado de nuestro tiempo hablar sobre ella o Agustín, no queríamos arruinar lo mágico que había sido nuestro cambio de vida en dos días. 
- Sam y John están abajo así que tenemos que actuar – dijo alejándome de él. 
Asentí. 
Cuando llegamos al piso de abajo, papá y Sam nos miraron sorprendidos al vernos sonriendo como tontos, creo que estos dos días han sido demasiado para ellos, pero al fin después de insistir en que nos lleváramos bien como hermanos, les resulto pero con un leve problema en medio, que con Jake no nos vemos como hermanos. 
- Chicos – nos llamo Sam antes de que llegáramos a la puerta principal. 
Con Jake nos giramos para mirarla. 
- ¿A dónde van? – pregunto ella. 
- Vamos a salir con nuestros amigos, mamá – le respondió Jake.
- ¿No comerán con nosotros? – quiso saber. 
- No, ya nos comprometimos a comer con los demás. 
- Ok – sonrío Sam – que disfruten. 
- Gracias – respondimos al unísono. 
Cuando cruzamos por la puerta principal caminamos hacia su motocicleta.
- Se me olvida algo – dijo Jake – espérame vuelvo inmediatamente – me guiño un ojo y desapareció rápidamente por la puerta principal. 
Lo espere ansiosa sin quitar la mirada de la entrada, cuando la cruzo y la cerro de un portazo unas mariposas en mi estomago comenzaron a volar como locas. Se acerco a mi con una sonrisa en el rostro y me mostró que había olvidado, era su mochila. Me la entrego para que la pusiera sobre mis hombros y luego se subió a la moto, le imite y lo abrace con fuerza. 
Si tuviera que elegir algún lugar donde estar sin pensarlo dos veces estaría abrazando a este chico. 

Pasamos aproximadamente una hora sobre su motocicleta, no supe a donde estábamos hasta que sentí la brisa del mar acariciando mi rostro, y en este momento es cuando recordé que había estado aquí antes. Pase las ultimas vacaciones de verano con mamá y papá en esta playa, como olvidar esos días donde éramos tan felices, nada nos atormentaba hasta que un mes después ella nos dejo. 
Las lágrimas recorrieron mi rostro y sentía un fuerte dolor en el pecho, abracé aun más fuerte a Jake y escondí mi cara en su cuello. 
No se cuanto avanzamos en la moto pero al fin se detuvo, Jake suspiro y separo mis manos de su estomago. 
- ¿Estas bien? – se giro sobre la moto para mirarme – Esta era mi sorpresa pero no quería que lloraras. 
Seco mis lágrimas con sus dedos. 
- No te preocupes, Jake – tome aire – me invadieron los recuerdos. 
- Quería darte un buen momento – dijo frustrado. 
- Jake, lo has hecho ¿Cómo supiste como traerme hasta aquí? – le dedique una sonrisa. 
- Le pregunte a tu padre, pensé que te gustaría volver a algún lugar donde estuviste con ella – beso tiernamente mis labios – tu padre me contó que no han vuelto a este lugar desde hace mucho. 
Asentí. 
- Quiero darte un día especial, Ali – dijo mirándome a los ojos. 
- Apenas tocaste la puerta de mi habitación hiciste que este día fuera especial – sonreí. 
- Ven – se bajo de la moto – quiero que estemos acurrucados sobre la arena todo el día – me ayudo a bajar y me quito la mochila que llevaba colgada. 
Caminamos tomados de la mano por la arena, le agradecí por haberme traído ha este lugar, siempre había sido mi favorito pero nunca me atreví a volver, y ahora entiendo porque el dolor de su perdida sigue en mi corazón. 
Jake saco una manta de la mochila y la tendió sobre la arena, nos sentamos sobre ella y  luego en sus manos apareció una botella de champagne y dos copas, lo tenía todo preparado, sirvió del líquido en ambas copas y me entrego una. 
- Cuando era pequeña amaba sentarme aquí y mirar el mar hasta ver el atardecer – recordé mirando el horizonte. 
- Hoy podrás verlo de nuevo y guardaras estos nuevos recuerdos en tu memoria – paso un mano sobre mis hombros y beso mi mejilla. 
Nos quedamos toda la tarde tendidos sobre la arena mirando el cielo, hablábamos de cosas y reíamos como tontos, nos besamos tantas veces como pudimos, ya que en casa tenemos que fingir una relación entre “hermanos” nunca había querido estar tan cerca de él, aun pienso que si me alejo de él perderé el aire hasta quedarme sin él. 
Cuando al fin llego el atardecer nos lo quedamos mirando, sin decir palabra alguna. Esto era lo que quería vivir ahora y siempre. 
El cielo hacia su hermoso cambio de color en el horizonte combinando sus colores con el sol. Me bebí lo último de champagne que había en mi copa y luego mire a Jake. 
- Gracias – le dije Gracias por hacer que mi vida cambiara.
- En realidad eso es gracias a Sam y John – sonrío – ellos hicieron que nuestras vidas cambiaran. 
- Bueno si – acepte – pero tu me has enseñado otro mundo Jake – me acerque a él y bese sus labios que tenían sabor a alcohol – Te quiero ¿sabes? – le dije por primera vez. 
Sus ojos brillaron intensamente. 
- También te quiero – respondió – Y no tengas miedo como lo has tenido siempre, se que siempre has tenido inseguridad por lo que paso con tu madre – puso mi mano sobre su pecho – te prometo que no te hare daño. 
- Confío en ti, Jake – le dedique una sonrisa. 
Nos miramos a los ojos en silencio, él acaricio con sus dedos cada lugar de mi rostro pero donde mas los mantuvo fue en mis labios.
- Esto ha sido tan rápido – dijo él aun mirando mis labios. 
- Lo sé. 
Me beso tiernamente. 
- Somos muy impulsivos – le dije – espero que solo tengamos esos impulsos con cosas buenas – le dedique una sonrisa traviesa.
- No he tenido lo suficiente de ti en dos días. 
- No quiero que te obsesiones, cariño – bromee.
El rió, hasta cuando lo veía reír mi mundo se detenía. Me senté sobre su regazo y cruce mis brazos en su cuello, aun así con el sol ocultándose podía ver cada detalle de su rostro, he llevado años observándolo y supuestamente odiándolo. Puso una de sus manos detrás de mi cabeza y la otra la poso sobre mis glúteos, acerco bruscamente mi boca a la suya besándome con una pasión que me provocaba como choques eléctricos en la piel.
- No podría dejar de desear tu piel aunque se me fuera la vida en ello – dijo sobre mis labios – Te quiero, te quiero, te quiero – saco rápidamente la camiseta que llevaba puesta, comenzó a besar mi cuello y luego bajo hasta mis pechos haciendo un camino de besos. 
Pero un ruido interrumpió nuestro momento especial, me aleje de él y busque lo que sonaba hasta que encontré el teléfono de Jake con la pantalla encendida y en ella decía “María”, lo mire con cara de pocos amigos mientras le tendía el aparato. 
- Es María – me aparte de sus brazos y tome mi camiseta – contesta.
Él solo atino ha sonreír al ver que estaba celosa y luego contesto. 
- ¿Qué pasa, María? – le saludo Jake, luego hizo un entretiempo para escuchar lo que ella le quería decir - ¿Hoy? Estoy lejos de casa – espero otra vez – es mucho dinero – me miro y beso mis labios – Iré – y colgó. 
Lo quede mirando para que me contara lo que hablaron.
- Hay una carrera a media noche – dijo ilusionado. 
- Pues vamos – le sonreí. 
- Eres perfecta – beso mis labios y se levanto del suelo, luego me ofreció su mano para que también me levantara. Guardo la manta en su mochila y caminamos hasta donde estaciono su moto. 


jueves, 1 de octubre de 2015

Capitulo Cinco:



Abrí mis ojos al darme cuenta de que no estaba sola, si no que alguien estaba a mi lado y no me acordaba de nada, mire la habitación y era la mía, en que momento pude haber llegado a casa con Agustín. 
Me gire para verlo, pero me lleve una gran sorpresa al darme cuenta que no era Agustín quien me abrazaba si no Jake, moví su brazo y lo acomode para que no siguiera abrazándome, y me senté en la cama, pude mis manos en mi rostro. 
¿En que momento llegue aquí con Jake? Con esa pregunta imágenes borrosas llegaron a mi mente, el acoso de Agustín porque tuviera relaciones con él, Jake golpeándolo y llevándome hasta su moto para traerme a casa. 
Aliviada me acosté otra vez, pero estaba vez no cerré los ojos, me quede mirándolo como dormía, se veía en paz hasta parecía un ángel que claramente no es, pero aun así moría de ganas por tocar su rostro.
- ¿Qué miras? – pregunto Jake, aun con sus ojos cerrados. 
Di un salto y me acosté mirando el techo. 
- Que susto me has dado – dije sin poder aguantarme la risa. 
- Es raro verte reír cuando estoy cerca – dijo seriamente. 
- ¿De que hablas? – me gire apoyándome en un brazo, para poder ver su rostro. 
- Hablo de que no hemos tenido la mejor relación de hermanos – me miro a los ojos – A veces me gustaría que el causante de tus alegrías sea yo, no Agustín – acaricio mi rostro suavemente – Anoche me comporte de esa forma porque se como es él, y no es el indicado para ti, Ali. 
- ¿Hablas en serio? – le pregunte atónita. 
- Lo conozco, es mi mejor amigo. 
- No hablo de él, Jake – tome aire – hablo de tus deseos, de que… - tome aire – quieres hacerme feliz – susurre.
Cerró sus ojos unos segundos y luego volvió a mirarme con sus hermosos ojos celestes. 
- Ali… - se abrió la puerta de golpe, me senté en la cama de un salto - ¡Que diablos! – grito papá, enfadado - ¿Qué haces en la habitación de Allison, Jake? 
Jake se levanto de la cama y camino hasta donde estaba mi papá. 
- John, solo la traje a casa anoche y me quede dormido su lado – dijo asustado – He hecho lo que te prometí. 
- Papá, ni cuenta me he dado que Jake ha dormido conmigo – dije inocentemente. 
- ¿Has llegado ebria? – pregunto papá.
Me encogí de hombros. 
- Solo un poco – sonreí inocentemente. 
Papá pasó su mirada de mí hacia Jake. 
- Yo no le di ninguna gota de alcohol – respondí Jake, ante la mirada amenazadora de John – Allison ya es mayor para tomar sus decisiones. 
- Papá, a mis 15 años siempre me preguntaste porque no te daba dolores de cabeza como las chicas de mi edad, bueno aquí tienes tu primer dolor de cabeza. 
Jake lanzo una carcajada, con papá lo miramos. 
- Perdón – dijo, pero aun así siguió riendo. 
- Esta bien, Ali – dijo papá – Espero que sea la última vez que encuentre a Jake en tu habitación. 
- Papá, hay cosas que nunca cambian en la vida, y mi relación con Jake siempre será de perros y gatos. 
- ¿Lo dices en serio? – pregunto Jake sorprendido – Yo que pensé que comenzaba a ser un buen hermano mayor. 
- Jamás serás mi hermano.
- No empiecen con sus problemas otra vez – dijo papá, calmando la situación. 
Con Jake nos quedamos mirando unos segundos, sonreímos a la vez.
- Tranquilo, papá – sonreí aun mas – con Jake ya hemos arreglado nuestras diferencias, hasta el momento. 
Los ojos de ambos se ampliaron, mirándome sorprendidos.
- Me alegro al escuchar esas palabras, hija – sonrió – Ahora los dejo, voy a salir con Samantha. 
- Esta bien – le sonreí. 
Jake levanto su mano para despedirse, y se quedo parado en la puerta sin decir palabra alguna. Nos quedamos mirándonos otra vez, hasta que en el piso de abajo se escucho la puerta principal cerrarse, luego se lanzo sobre mi cama haciendo que me sorprendiera. 
- ¿Qué pasa? – pregunte. 
No dijo nada con palabras, sus ojos lo decían todo. 
Toco mi rostro con ambas manos y se acerco lentamente hasta mi boca, sentía como su respiración cada vez se volvía mas intensa, y hacia que cada vello de mi piel se erizara sin razón alguna. 
Y en este momento es cuando me doy cuenta de lo tonta que he sido todo este tiempo, he estado estupidamente enamorada de Jake, del hijo de la novia de papá, de mi casi hermanastro. 
Cerré mis ojos para cuando al fin tocara sus labios, poder disfrutar de la sensación que es besar esos labios.
- Esto puede ser bastante arriesgado – dijo Jake cerca de mi boca. 
- No te detengas – le roge.
- Pueden cambiar muchas cosas – susurro. 
- Por el momento eso no me importa – abrí los ojos y mire los suyos tan celestes como siempre – Solo… - trate de calla pero no me resulto – solo bésame… 
Pego sus labios a los míos en un movimiento desesperado, al principio se movieron con delicadeza al besar pero mientras pasaban los segundos o minutos nuestras respiraciones se tornaban agitadas, nuestros besos se volvían más y más rápidos y apasionados. 
Pase mis manos por su espalda y acerque su cuerpo al mío, haciendo que este quedara sobre mi, él con un movimiento rápido poso sus caderas entre mis piernas haciéndome sentir su erección. Nos comenzamos a mover al ritmo de nuestros besos, mientras que quitábamos paso a paso la ropa que llevábamos puesta, hasta quedar con ropa interior. 
Jake se alejo de mi,  abrí los ojos de golpe para ver su expresión. 
- ¿Estas segura de esto? – pregunto. 
- Nunca he estado tan segura – sonreí tímidamente. 
Él se acerco y beso mis labios delicadamente. Luego me quito la ropa interior y después saque sus calzoncillos rápidamente. Se acomodo entre mis piernas otra vez pero antes de continuar tomo mis manos y entrelazo nuestros dedos por encima de mi cabeza. 
- Cuando hagamos esto – tomo aire – quiero que nos miremos a los ojos, Ali. 
Asentí. 
Cruce mis piernas sobre sus glúteos y lo empuje lentamente hacia mí, provocándome dolor pero a la vez placer. Intente no cerrar mis ojos en ningún momento, quería verlo, ver como me miraba mientras éramos uno. 


Abrí mis ojos de golpe al escuchar que mi celular sonaba, trate de moverme pero Jake impedía que mi cuerpo se separara de él. 
- Jake – lo moví – Jake.
Abrió sus ojos y me dedico una perfecta sonrisa. 
- Me están llamando – desvié la mirada a mi teléfono – apártate. 
Se movió sobre mi y tomo mi celular. 
- Es Agustín – dijo con el ceño fruncido. 
- Dámelo, tengo que hablar con él – le quite el aparato de las manos – Hola Agustín – dije disimulando que nada extraño ha pasado. 
- Ali, perdón por lo de anoche – dijo culpable.
Me senté en la cama sintiéndome de pronto culpable por lo que había pasado hace un rato con Jake.
- Estábamos ebrios, Agustín – trate de calmarlo – hablemos de esto mañana. 
- Necesito verte ahora, Ali – dijo él. 
- No puedo. 
Jake comenzó a besar mi cuello, me moví incomoda. Estaba engañando a mi novio con su mejor amigo. 
- ¿Por qué no puedes? – quiso saber. 
- He salido a comer con Jake – mentí, aunque solo un cincuenta por ciento. 
- Creí que no se soportaban. 
Trague saliva.
- Y así es – mentí – lo hacemos por nuestros padres – tome aire – ya sabes que se casaran. 
Jake dejo de besarme y me quito el celular. 
- ¡Hey! – dijo fingiendo simpatía – deja ha Ali descansar de ti un rato.
Se quedo callado para escuchar lo que Agustín decía. 
- Mira amigo, no me tienes muy contento por lo de anoche, así que debemos hablar de ese tema cuando halla tiempo – le colgó dedicándome una sonrisa. 
Lo quede mirando al recordar cuando lo vi con Maria en la habitación en casa de Colin. 
- Entonces –tome aire – cuando hablabas con Maria de que te dolía ver a no se quien con otro ¿hablabas de mi? 
Abrió los ojos como plato. 
- ¿Hasta que parte viste o escuchaste de nuestra conversación? – quiso saber. 
- Hasta que se besaron, luego llego Agustín.
- Ahora entiendo porque estaban casi teniendo sexo afuera de la habitación – trago saliva – Y si Ali, hablaba de ti. 
Tomo mi rostro entre sus manos. 
- Estoy enamorado de ti como un borracho lo esta de su botella de whisky – me beso tiernamente – si te hubieras acostado con Agustín, me lo llevaba conmigo al infierno. 
Trague saliva. 
- Quiero decirte que tal vez no pueda darte lo mejor del mundo, pero si puedo darte lo mejor de mí – sonrió tímidamente – aunque a veces sea un maldito idiota. 
Un escalofrió recorrió mi cuerpo. 
- Te prometo que solucionare este enredo con Agustín – mire sus ojos celestes como el cielo – quiero estar contigo, por eso no dude ni un segundo hacer lo que hicimos – bese sus mejillas, luego su nariz, su frente, su boca hasta bajar lentamente por su cuello.
- Vas ha agotar todas mis energías – rió. 
- Quiero llenarme de ti hasta nuevo aviso – volví a besarlo. 



Cuando papá y Sam llegaron a casa, con Jake actuamos como si nada de lo que habíamos vivido hace unas horas atrás hubiera pasado. 
Nuestros padres se alegraban de vernos en son de paz por primera vez en la vida, aunque también espero que se alegren cuando se enteren de que con Jake tenemos un relación, aunque por ahora no es nada formal pero se que el amor que sentimos del uno por el otro es real.